sábado, 29 de octubre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo…
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice, sino lo
que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso, para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos, rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir: Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos, y las ilusiones se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo? No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.
José Saramago
Premio Nobel Literatura 1998.
martes, 11 de octubre de 2011
Los primeros 88
Hoy festejo contigo tus primeros 88 añitos de vida, hoy te veo, algo cansado, algo disperso, pero siempre tú, te disfruto como cuando era niña y ahora alguito mayor...
No puedo imaginarme mi vida sin ti, ya que simple y sencillamente no quiero, porque siempre he sentido una gran apoyo en mi existir de parte tuya, un ejemplo a seguir, un ejemplo que a pesar de todo lo que te ha tocado vivir lo has sacado adelante de la mejor manera....
A pesar de que tu amor de toda la vida, mi madre, se te adelantó demasiado pronto, como tú dices, nos has sabido mantener juntos unidos, porque he oído que cuando falta una madre, la familia pierde contexto, pero no en nuestro caso, tú con tu manera de ser, siempre fuerte, dura y con los pies en la tierra, nos enseñaste que podemos seguir adelante, que todo debe de continuar, a pesar de los pesares....
Hoy te veo cansado, disperso, pero siempre tú, lleno de palabras alentadoras y fortaleza, siempre el ejemplo a igualar o por lo menos a seguir, tú padre mío un gran ejemplo a imitar...
A pesar de que ya no eres el "señorón" que siempre has sido, para mí, siempre lo serás, la fortaleza y el apoyo que en algunas ocasiones no quise pedir, pero que en su momento llegado, me demostraste que no por necesitar ayuda, la meta conseguida pierde su valor….
Te he querido proteger, cuidar como tú lo hiciste cuando yo lo necesité, y que lamentablemente en un descuido te hicieron daño y eso…eso nunca me lo perdonaré, ya que nunca he querido que te dañen y si está en mi evitarlo, tú sabes bien que lo haré….
Ahora quiero regresarte aunque sea en una mínima parte lo que siento que he recibido de ti, sin embargo estoy consciente que nunca lo lograré, es demasiado alta la meta, pero trato día a día de llegar, lo sabes bien…porque si soy como soy, es gracias a ti y a mi madre, con pensamiento y forma de ser fuera de época, fuerte y llena de ilusiones por cumplir....
Te veo, tan frágil, que me resisto a pensar que ya necesitas apoyo, ¿tu? ¿que siempre has sido el ejemplo a seguir?...
Hoy cumples 88, y te tengo a mi lado, siento que Dios ha sido demasiado generoso conmigo porque aun te puedo abrazar y decir que no simplemente te quiero, sino que te adoro, que eres mi todo...
Papi gracias por ser mi papá, gracias por enseñarme que todo se puede, gracias por haberme hecho como soy, gracias porque simplemente eres todo para mí.....

Realmente hoy me felicitaré, como siempre, por haber tenido la fortuna de haber sido su hija....