lunes, 9 de febrero de 2009

Joshua Bell

Seguro que te suena su nombre, pero es sorprendente el
resultado de esta experiencia..

Ya sé que los excritos largos que exigen lectura… por las prisas… muchos no se
leen, pero este, de verdad que está curioso.

Joshua Bell de incógnito en el metro. Fue organizado la experiencia
por el diario The Washington Post.

Tomado de El Club de la Efectividad.* The Washington Post.

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes
45 minutos, interpretó seis obras de Bach.


Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico.


Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.


Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.


En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares.


Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos. Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.


Esta es una historia real.


La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.




La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:
Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?

3 comentarios:

boticcario dijo...

Recuerdo haberlo leido, y haber pensado ..."yo hubiese pasado de largo" ajajjaa

Besos

ILUSION dijo...

Hola Mabana¡

Tienes razón pero es así, sobre todo en las grandes ciudades todos tienen prisa, y se pierden esos grandes momentos de la vida¡¡¡¡¡¡

Besitos¡¡

Santisiembra dijo...

Cuantas veces abre pasado de largo sin detenerme, cuanto dejamos de apreciar por el apresuramiento en que andamos. La vida nos invita a ir paso a paso, cuanto cuesta entenderlo y lo peor es que no podemos agregar ni un minuto más... Me gusto, no conocia el texto. Saludos.